Solo una vez en mi vida me subido a una montaña rusa de gran tamaño, no soy muy adepto a los juegos mecánicos por lo tanto me abstengo de hacerlo, no obstante soy partidario de que la gente viva todo tipo de emociones en su vida y no vivan presa de la alienación y ceguera emocional. Que tengan su propia rollercoaster (malditos anglicismos) vital. En el año 2003 yo no conocía a Muse aún, pero entonces el trío originario de Teignmouth había creado una poderosa herramienta de sube y baja emocional que casi una década después, y tras varias sesiones de obsesiva escucha, se convirtió en un juguete predilecto de mi espíritu, en mi propia montaña rusa. Absolution es el nombre de la obra en cuestión así como su tercer álbum de estudio. Las distorsionadas guitarras de sus predecesores ( Showbiz y Origin of Symmetry ) así como los intensos sonidos de piano continúan aunque en este álbum empiezan a delinearse melodías más pulcras, no obstante sin abandonar la sobrecarga de ruido q...