La creación artística que nos rodea tiene la facultad de transformarnos en diversa medida. Un libro puede marcar nuestra adolescencia, una película puede estremecernos o hacer reflexionar en la madurez y por su parte una pintura puede conmovernos en la senectud. Lo mismo sucede con algún álbum o disco en la música pop. En la primavera de 2013 sentía absoluta plenitud y optimismo porque tenía lo que se suele denominar abundancia. La felicidad era mayúscula ya que estaba por concluir mis estudios universitarios, planeaba un viaje increíble, cursaba clases de portugués, iniciaba una segunda licenciatura, asistía a cuanto concierto y fiesta se me antojara. Todo marchaba impecablemente. Iniciaba mayo, una tragedia acabó con esa felicidad que en mi vida no tenía precedentes y de forma repentina el optimismo se desvaneció. Entre más alto vuela alguien, más dolorosa es la caída y por ello el trancazo me dolió en exceso. En ese contexto personal salió a la venta Random Access M...