Recién terminada la Semana Santa me dispongo a narrar qué es lo que suelo hacer cada año en esos días. Veo El Padrino de Francis Ford Coppola, llevo haciéndolo más de 10 años, no sé con precisión cuántos pero si sé que ya son muchos. Hago esto porque la primera ocasión que vi la trilogía inspirada en la obra literaria de Mario Puzo, tanto los paisajes sicilianos como algunas tradiciones isleñas retratadas en la pantalla, me recordaron partes de la Tierra Caliente de Michoacán, sitio donde mi madre me envió varias veces de vacaciones precisamente en Semana Santa para quedarme con su familia siendo niño. Esos cerros de tierra rojiza adornada con el verde de la vegetación de las inmediaciones de Corleone me trajeron a la mente los que yo conocía del occidente mexicano, donde al igual que los personajes de la cinta, también asistí a bodas, funerales, etc. Ver a un joven Vito Corleone (Robert De Niro) regresar como adulto a la tierra que lo obligó a huir siendo un infant...